La presencia de gas radón en determinados edificios y espacios cerrados es un enorme peligro en las empresas. De ahí la importancia de afrontarlo en la estrategia de prevención de riesgos laborales.
Este gas se acumula lentamente y es difícil de detectar. Por eso genera riesgos importantes para la salud cuando existe una exposición continuada.
La relación entre el radón, la PRL y la salud laboral es un aspecto fundamental que debe cuidarse, sobre todo en sótanos, almacenes, túneles y otros lugares de trabajo subterráneos. La normativa actual obliga a evaluar este riesgo y aplicar medidas cuando los valores detectados sean demasiado elevados.
Forma parte de la estrategia de prevención de riesgos químicos. Un aspecto fundamental para la protección de la salud contra los riesgos en el puesto de trabajo.
Qué es el gas radón y por qué preocupa en PRL
El gas radón es un gas radiactivo de origen natural que procede del subsuelo. No tiene olor, color ni sabor. Precisamente por eso puede pasar desapercibido durante años.
El problema aparece cuando se acumula en espacios interiores poco ventilados. En esos casos, la exposición al radón puede convertirse en un riesgo importante para la salud.
Actualmente se considera una de las principales causas de cáncer de pulmón en personas no fumadoras. De ahí la importancia de abordar la exposición a gas radón en la prevención de riesgos laborales en los entornos de trabajo más expuestos.
Normativa sobre el radón en el trabajo
La normativa española ha reforzado las obligaciones preventivas relacionadas con este gas. El principal cambio llegó con el Real Decreto 1029/2022, que establece nuevas exigencias para controlar la exposición.
Esta normativa obliga a evaluar la presencia de radón en determinados centros de trabajo, especialmente en:
- Lugares de trabajo subterráneos.
- Edificios públicos situados en zonas de riesgo.
- Espacios situados en planta baja, bajo rasante o en planta sótano.
La exposición a gas radón, la prevención de riesgos laborales y normativa actual obliga además a actuar cuando las mediciones superen el nivel establecido legalmente.
Nivel de referencia y mediciones obligatorias
La legislación fija un nivel de referencia máximo de concentración de radón en interiores. Cuando las mediciones superan ese límite, la empresa debe intervenir.
Estas mediciones suelen realizarse en edificios ubicados en términos municipales de actuación prioritaria o en zonas geográficas con mayor presencia de radón.
Muchos municipios españoles ya han elaborado normativas de actuación prioritaria, especialmente en áreas graníticas.
Qué espacios tienen más riesgo de acumulación
La acumulación de radón suele producirse en zonas con poca ventilación. El riesgo aumenta especialmente en:
- Sótanos.
- Archivos subterráneos.
- Garajes cerrados.
- Túneles.
- Almacenes bajo tierra.
También puede aparecer en oficinas o locales situados en planta baja, especialmente si existe contacto directo con el terreno.
Aquí es donde el técnico de la edificación tiene un papel importante para detectar posibles problemas estructurales o deficiencias de ventilación. Todo ello debe ir recogido en el Código Técnico de la Edificación.
Consecuencias de la exposición al radón
La exposición prolongada al radón puede afectar seriamente a la salud. El principal riesgo asociado es el cáncer de pulmón, especialmente cuando existe una exposición constante durante años.
El problema es que muchas veces no aparecen síntomas inmediatos. Por eso resulta fundamental actuar desde la prevención y realizar controles periódicos.
La normativa actual busca precisamente proteger la salud de los trabajadores frente a este riesgo invisible.
Medidas preventivas frente al gas radón
Cuando se detectan niveles elevados, es necesario aplicar distintas medidas correctoras para reducir la concentración de gas en el interior.
Algunas de las más habituales son:
- Mejorar la ventilación del edificio.
- Sellar grietas y fisuras.
- Instalar sistemas de extracción.
- Modificar determinadas zonas bajo rasante.
Estas actuaciones ayudan a reducir la concentración de radón y mejorar la calidad del aire interior.
Equipos de protección y control ambiental
Aunque el control principal debe centrarse en el edificio, algunos trabajos concretos pueden requerir medidas adicionales de protección.
En determinadas situaciones se utilizan equipos de protección respiratoria para reducir la exposición en tareas específicas.
Estas medidas complementan las actuaciones estructurales cuando existe riesgo temporal elevado.
Formación y prevención frente al radón
Muchas empresas todavía desconocen la importancia del radón dentro de la prevención de riesgos laborales. Por eso, la formación es fundamental.
Conocer cómo se produce la exposición, qué espacios presentan más riesgo y qué medidas pueden aplicarse permite actuar antes de que aparezcan problemas.
Para ello, una buena estrategia es contar con formación adecuada a través de cursos de prevención de riesgos.
La información y la prevención siguen siendo las herramientas más eficaces.
La importancia de actuar antes de superar el nivel permitido
Uno de los errores más habituales es esperar a que las mediciones sean extremadamente altas para intervenir. Esto es un grave error, porque cuanto antes se actúe, más fácil será controlar el problema.
La normativa obliga a tomar medidas cuando los valores superen el nivel permitido, pero eso no significa que no debamos actuar antes de que eso ocurra.
Anticiparse y reducir la exposición desde el inicio ayuda a proteger la salud y a evitar riesgos futuros.